Los Campos de Exterminio

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Desde hace dos semanas he estado en Polonia recopilando información para un libro que estoy escribiendo junto con otro colaborador sobre el holocausto y la guerra racial  alemana durante los años de la Segunda Guerra Mundial, responsable de la muerte de 8 millones de judíos; 12 millones de gitanos ; tres millones de homosexuales y cientos de miles de sacerdotes católicos quienes dieron su vida por sus amigos judíos dentro de los campos de concentración.

A lo largo de estas investigaciones y a través de nuestra búsqueda en distintos lugares he podido ver aunque muchas personas hablan sobre los Campos de Concentración, son muy pocos los que verdaderamente conocen cual era el objeto de estos centros de reubicación con objetivos mucho más obscuros que el simple exterminio de seres humanos.

Para entender los Campos de Concentración es necesario primero entender quienes ejecutaron este programa ya que dichos programas son una radiografía externa del interior de aquel pueblo que lo llevo a cabo y que cargara con esa responsabilidad hasta el fin de los tiempos aunque traten de esconderlo tan solo 70 años después.

Los Campos de Concentración fue una institución creada por el pueblo alemán consecuentemente dicha institución consistía de los mismos patrones que definen al pueblo germánico con aquella extraña combinación de explosión emocional organizada hasta el último detalle.

El objetivo de los Campos de Concentración no era solamente el exterminar a las razas indeseables para esterilizar a Europa de sus plagas sino que era una institución de producción masiva sustentada en el trabajo forzado de sus esclavos quienes habrían de laborar  día y noche hasta caer muertos de cansancio , donde se producirían armamentos y municiones al por mayor para poder lograr tener mayor capacidad de producción que sus enemigos.

En estos campos también se produjeron un sin número de laboratorios médicos experimentales donde los seres humanos indeseables fungían como ratas de laboratorio haciendo en ellos todo tipo de experimentación en la búsqueda de encontrar  la fórmula para crear al superhombre mediante medios científicos , un súper hombre  capaz de derrotar a la misma muerte.

Dentro de los miles de médicos laborando en los campos no hay ninguna más famoso que el infame Dr. Joseph Menegele  medico comandante de Auchwitz , mejor conocido como “ El Ángel de la Muerte” por los prisioneros ya que en sus experimentos con niños , especialmente con gemelos ,  el decidía quien viviría y quien había de morir.

Los Campos de Concentración  también eran un centro de generación de fortuna ya que despojaban a los prisioneros de todas sus pertenencias incluyendo dientes de oro siendo estos los que al juntarles proporcionaban la fortuna más abundante.

Hoy en día al entrar a esos lugares de la muerte aquí en Polonia , me es difícil olvidar que esos tiempos ya pasaron y me hacen creer que ese espíritu ha regresado a aquella nación  disfrazado de libertad e integración.

Se acordaran de mi cuando ese espíritu sea desenmascarado y el mundo vuelva a incendiar.

La expulsión de los ingleses

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Hace una semana fuimos a una tienda de sofás de diseño francés, debido a que tenían una promoción en todos los muebles de  mimbre provenientes del sur de Francia, unos muebles y sofás que siempre me han parecido muy elegantes debido en gran medida a sus diseños simples y sin retoques.

Al llegar a la tienda francesa vi en la entrada un retrato de la valiente Juana de Arco, una figura histórica que además de haber sido canonizada por la Iglesia Católica fue una excelente guerrera, quien ayudó a Francia a recuperar su patria de la amenaza inglesa, quien en ese entonces había tomado control de una gran parte del reino de Francia bajo el mandato de la dinastía Valois.

Inglaterra, por su parte, era de la monarquía de los legendarios Plantagenets, quienes contaban en su linaje con personajes destacados como el gran Ricardo Corazón de León, quienes además se habían distinguido de manera enorme en los campos de batalla del Medio Oriente durante las cruzadas.

La dinastía francesa de los Valois también se había distinguido en los campos de batalla cruzados y eran de una estaca guerrera muy vieja, una dinastía dispuesta a presentar batalla a los salvajes ingleses en donde fuera y en el momento que fuera.

Este conflicto duró desde el año de 1337 hasta el año de 1453, donde murieron miles de franceses e ingleses en el nombre de sus respectivas coronas, a las cuales servían ciegamente hasta el final, siendo también en este gran conflicto donde la era de los caballeros llegó a su cúspide. Los franceses siendo los padres de esta orden de guerreros.

Este conflicto fue uno donde la innovación tanto de tácticas como de armas fue necesaria durante los muchos años de conflicto, cuando se libraron innumerables batallas entre franceses e ingleses, con muchas victorias y derrotas para ambos.

Al principio del conflicto y durante más de 50 años, la situación se veía muy obscura para los franceses, quienes parecían no poder ganar ninguna sola batalla en campo abierto en contra de los tenaces y fuerte guerreros ingleses.

Estas derrotas se daban casi siempre debido a que los franceses estaban necios con la idea de vencer con la gloria de la caballería de los nobles, intentando siempre arrasar a los ingleses con repetidas cargas.

No obstante, los ingleses siempre han tenido un muy buen ojo para los terrenos en los campos de batalla y sabían neutralizar perfectamente a la caballería francesa mediante la utilización de excelentes arqueros, quienes mataban a cientos de caballeros en su carga casi por segundo, debido a que los reyes ingleses empleaban a un ejército enorme de arqueros profesionales, expertos en matar a soldados a caballo.

Tras casi medio siglo de derrotas, los franceses optaron por abandonar los campos de batalla abiertos y refugiarse mejor en enormes castillos para forzar ataques ingleses frontales y donde sus arqueros eran de pobre uso.

Eventualmente, los ingleses fueron expulsados de Francia.

Conferencia de Múnich

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El día de ayer, después de ayudar a unos empleados nuestros a tramitar unos préstamos rápidos y sin buró, terminé el día y regresé a casa a la hora pico, por lo que estuve atorado un buen tiempo escuchando la radio, donde se estaba hablando de varios temas, incluyendo la conferencia de Múnich.

La Conferencia de Seguridad de Múnich comenzó en el año de 1963 en Alemania, con el motivo de preservar la paz en Europa y el mundo de manera constante, para evitar conflictos en general, pero sobretodo conflictos de carácter mayor, como es el caso de alguna posibilidad de intercambios nucleares.

Los problemas más grandes que enfrenta este bloque occidental el día de hoy (según ahí se dijo) se dan en varios continentes y en distintos escenarios donde existen conflictos o donde hay la gran posibilidad para que estos sucedan.

En Asia se encuentra el conflicto de intereses entre Corea del Norte y del Sur, lo que significa un conflicto de intereses fuertes entre oriente y occidente, algo que en cualquier momento puede detonar un conflicto mayor.

En Asia, también se encuentra la gran situación con China, un país que aunque tiene comercio con todo el mundo, incluyendo el mundo occidental, el gigante asiático no tiene ningún entendimiento mayor con los países occidentales; de hecho, está intentando devorar a todo el que se ponga enfrente mediante la vía comercial, mientras preparan una fuerza militar enorme.

En Medio Oriente, como siempre y lo que es nada nuevo, existen crisis importantes en toda la región, en países como Yemen, Irak, Irán, Siria, Afganistán y Palestina, lo que por supuesto se debe al eterno terrorismo que existe en la región.

Al haber tanto terrorismo y tanta violencia, debido a las guerras causadas por el islamismo, muchas masas de personas tienen que reubicarse en otros países, volteando a ver siempre a Europa, quien esta más que dispuesta a aceptarlos y a destruir a su propia población. Este es el verdadero problema.

Durante la conferencia, la delegación norteamericana reafirmó su compromiso tiene con la OTAN y recordó a todas las naciones europeas el sacrificio que ha hecho Estados Unidos para la liberación de Europa de la tiranía, una tiranía que aunque no se haya mencionado, siempre vino de Alemania, a la que se tuvo que aplastar dos veces de manera titánica en medio siglo, para evitar que conquistara el mundo y destruyera a una raza entera.

Angela Merkel, por su parte, ahora repite lo que hicieron sus predecesores, ya que está acabando con Europa con su plan de invitar a todo el mundo islámico a que entre al continente. Aunque haga este genocidio cultural con la máscara humanitaria, es en realidad un nuevo genocidio que viene de Alemania.

La canciller también ha negado pagar más por sus cuotas de la OTAN y ha optado por concentrarse más la creación de un ejército europeo, sin depender de E.U.A., lo que probablemente causará que el Oso ruso aniquile de nuevo a Alemania.

La buena vida

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Hace poco me encontraba en un evento donde conocía a muy pocas personas, quienes además siempre me han parecido sumamente aburridas y sobre todo mal intencionadas, algo que para mí es de lo peor que puede tener una persona; no obstante, tenía que estar ahí debido a razones externas a mi voluntad.

Decidí entonces sentarme en las sillas y mesas plegables que abundaban en el lugar y dedicarme a tomar unas cuantas copas que seguramente me harían sentir mejor y entonces entraría a los patios de mi mente, donde siempre me gusta entrar y done no necesito a nadie.

Al estar sentado y resignado, se sentó un hombre mayor al lado de mí, quien tras pasar unos minutos observando su entorno, comenzó a hacerme conversación y hacerme algunas preguntas, a las que conteste con buenos ánimos, ya que a mí siempre me ha gustado platicar y conversar con gente mayor.

Esto se debe a que las personas mayores siempre tienen algo interesante que contar y todos quienes han llegado bien a las altas edades de la vida, en buen estado, es porque algo saben hacer bien y algo pueden enseñar.

Al estar conversando, le pregunté varias cosas, entre ellas qué es lo que el piensa que una persona debe hacer o evitar, a modo de tener una buena vida y de poder después morir de una manera pacífica, una pregunta que por alguna razón le causó mucho gusto y me contestó muy entusiasmadamente, aunque no fue una respuesta muy corta, algo que era exactamente lo que esperaba y lo que quería.

Antes que nada, me dio una pequeña introducción de sí mismo y me dijo que él había trabajado, aunque extraño parezca en una persona mayor, en el desarrollo de tecnología digital, telecomunicaciones y en soluciones en redes sociales, algo que hizo con mucho éxito.

Debido a que rendía servicios a grandes empresas como Facebook y, en su momento, a aplicaciones como Hi5, el señor con el que platicaba tuvo mucho acceso a los comentarios y conversaciones privadas de muchos usuarios, especialmente cuando hacía reparaciones a empresas enteras y consecuentemente a muchos monitores.

Fue por esta razón que, tras algunas experiencias desagradables, decidió retirarse y jamás apoyar de nuevo a los sistemas de redes sociales, ya que su opinión de ellas cambio drásticamente al obtener información confidencial de los altos mandos.

Lo primero que me dijo fue que si es que en realidad quiero vivir una vida plena, debo antes que nada concentrarme en las cosas que valen la pena en la vida, como lo es el cultivar relaciones con personas valiosas, una inversión que al final del día será por mucho la más efectiva.

No obstante, también me dijo que las redes sociales absorben toda la concentración de un individuo, cuyo resultado es hacer de un aparato nuestro mejor amigo, además de perdernos de los mejores momentos de la vida.

Médicos militares

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La semana pasada, después de tomar mis clases de inglés, fui a una exposición médica en un hospital cercano a mi casa, donde ya se han internado algunas personas de mi familia y un hospital que muchas veces está fuera de lo convencional.

Esto es debido a que este hospital ofrece muchas cosas que ningún hospital del que yo sepa ofrece en mi ciudad, tal y como lo son cursos y diplomados, que no tienen muchas veces nada qué hacer con la medicina, como es el caso de los diplomados de historia que ahí se ofrecen.

Esta vez había una exposición médica militar donde mostraban la compleja ciencia que es el ejercer la medicina en una zona de guerra y lo necesario que es para cualquier ejército el contar con un buen servicio médico militar, quien sea capaz de salvar la vida de los soldados heridos en el campo de batalla.

Los médicos militares, quienes sirven en el frente, son personas que verdaderamente arriesgan su vida casi al punto del martirio y aunque los soldados también arriesgan su vida en gran manera, los médicos de primera línea lo hacen sin fusil, por lo que no tienen ningún tipo de opción para defenderse en caso de que lo requieran.

La supervivencia de estos médicos depende enteramente en la ética, moral y honor del enemigo, ya que para un enemigo sin honor, el deshacerse de los médicos del otro lado de la trinchera es muy fácil, además de ser algo que se disfraza como accidente, especialmente si es que se les abate con fuego de artillería.

Los médicos de primera línea son médicos que aunque todos tienen la misma labor, es decir, salvar la vida de sus soldados, el modo operativo entre ellos es distinto, debido en gran medida a su posición táctica en el campo de batalla.

El servicio médico militar de guerra se divide en tres:

  1. Camilleros
  2. Cirujanos de emergencia
  3. Cirujanos de operaciones mayores

Los camilleros son aquellos quienes entran dentro del campo de batalla y colocan a los heridos en camillas, detienen hemorragias y hacen transfusiones severas, ahí mismo, donde las balas vuelan. Al término de su procedimiento o al lograr estabilizar al soldado herido, lo transportan a la retaguardia de sus posiciones donde se encontrará un hospital montado en algún edificio, hotel o hasta centro comercial, donde los camilleros entregan a los soldados heridos a los cirujanos de emergencia.

Los cirujanos de emergencia hacen muchos tipos de cirugía, como reparación de algunos órganos, extracto de bala y el arreglar el sistema óseo dañado.

No obstante, cuando las heridas son craneales, cerebrales o de médula espinal, los soldados heridos son transportados a hospitales verdaderos y especializados en estos traumas, donde entran en juego los cirujanos de operaciones mayores, quienes harán cirugía de cerebro o de médula espinal.

Estos son verdaderos héroes y auténticos filántropos.

Los nobles guerreros

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El día de ayer fuimos a un establecimiento que promueve oficinas en renta Polanco, un establecimiento bastante bonito y elegante, que se encuentra en el centro de la mejor zona de México, para hacer negocios y para tener una oficina, ya que este establecimiento se encuentra en el centro de Polanco.

Al entrar al lugar, tardamos una media hora en ser recibidos, debido a que llegamos 20 minutos antes de la hora de la cita, en gran medida debido a que habíamos anticipado mucho tráfico, algo que milagrosamente no sucedió; sin embargo, siempre es bueno tomar precauciones y cumplir con la hora establecida.

Al estar sentados, esperando a ser recibidos, me entretuve observando un retrato de un Mameluco egipcio, mostrando toda la grandeza y opulencia característica de aquella raza de guerreros ya extinta; sin embargo, dejaron su huella bien puesta en la placa de la historia.

Dicho Mameluco se encontraba sentado en lo que parecía ser un trono lleno de cojines de colores muy vivos, bien al estilo arabesco, con los escalones que descendían del  ocupado por dos leopardos, quienes se sentaban obedientemente ante los pies de un gran señor, portando todo el atuendo pertinente a un guerrero Mameluco.

Los Mamelucos eran una casta guerrera pertenecientes al califato de Egipto, instalados en grandes palacios y bajo gran favor social ante el sultán desde los tiempos del medievo, distinguiéndose como un cuerpo de caballería de élite en las cruzadas y en tiempos posteriores, en guerras de conquistas islámicas en toda la región del norte de África y de oriente, sirviendo de manera leal al sultanato de Turquía, quien se hizo de Egipto, razón por la cual erigieron sus magnánimos palacios en aquel país a la orilla del Nilo.

Esta casta de guerreros fueron incorporados a la nobleza islámica, debido a su gran valor en el campo de batalla y sobre todo por su eficaz y elegante manera de librar combate, especialmente cuando éste era uno a uno en un duelo de espadas, particularmente por el lujoso diseño de sus armas y en la manera que se hacían uno con sus magníficos corceles azabaches, blancos, alazanes, tordillos y de color durazno.

Estos caballos son los famosísimos caballos árabes, conocidos por su extraordinaria belleza, su larga y frondosa crin, que muchas veces se les adornaba con trenzas y objetos lujosos decorándolas como piedras preciosas y en algunos casos diamantes.

Los mamelucos vestían con una colorida vestimenta de pantalones y camisas de lino acampanado, con magníficos turbantes hechos de cera china y de Mongolia, portando un gran sable curvado con mango de oro, ideales para la carga de caballería.

Para defensa personal, tanto en el campo de batalla, como en duelos o encuentros con bandidos, los mamelucos contaban con una filosa daga de plata y de dos pistoleras de fina madera, peso ligero y excelente precisión cuando al disparar en corta, media y larga distancia, cuyos proyectiles generalmente llevaban veneno de cobra para acabar con cualquier enemigo.

Los mamelucos son una casta guerrera que se debería ser mejor conocida por todos.

La razón de la ofensiva

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La semana pasada, al estar sentado en una sala de espera de Interjet, vi a unos pasajeros japoneses-mexicanos, es decir, hijos de japoneses y nacidos en México, quienes se ha comprobado por varios estudios sociológicos afirman que son los más patriotas y los más comprometidos con México.

Al ver a esta familia me puse a pensar lo que sería de este país si tuviéramos más migración como ellos, y mi conclusión fue tan rápida como simple, México sería un país mucho mejor de tener más personas con los valores japoneses y probablemente este país podría convertirse en una mega potencia si estos individuos estuvieran al frente.

Muchas personas alrededor del mundo critican al Japón por sus impulsivas políticas expansionistas durante los años de la Segunda Guerra Mundial y afirman que fue su culpa que quedaran pulverizados tras las dos bombas atómicas lanzadas por los norteamericanos.

En cierta medida es cierto que los japoneses causaron ese tremendo evento que puso fin a la Segunda Guerra Mundial; sin embargo, las razones por las cuales se lanzaron a esa bélica y sangrienta aventura no fueron motivos imperialistas ni expansionistas, aunque el Japón era comandado y regido por un emperador.

La realidad de las cosas es que los ataques del Japón a Pearl Harbor y a las islas del sureste asiático fueron resultado de una estrategia de supervivencia, una estrategia que además muchos sabían que podría fallar, especialmente el almirante Yamamoto,  quien la planeo toda la ofensiva.

Todo empezó debido a finales de la Primera Guerra Mundial, cuando Japón no fue tratado con respeto por parte de los aliados vencedores y se creó un sentimiento antioccidental en todos los sectores de la sociedad del país oriental, quien esperaba de alguna manera poder recuperar su honor cuando las circunstancias fueran favorables.

Sin embargo, los recursos naturales japoneses no eran suficientes para sobrevivir a largo plazo, por lo que el gobierno japonés decidió atacar a la China comunista para arrebatarles la provincia de Manchuria, una provincia rica en metería natural.

Aunque la guerra estaba resultando muy costosa y sangrienta, Japón estaba obteniendo aquello que aseguraba su supervivencia, si es que se combinaba con el petróleo que compraban de los Estados Unidos, ahora mucho más fácil de adquirir; sin embargo, la invasión a Manchuria fue condenada por los principales países occidentales e impusieron sanciones fuertes en Japón, sanciones que volvieron a desbalancear el barco.

Por esta razón, Japón decidió firmar una alianza con Alemania para deshacerse del yugo occidental, lo que causó que E.U.A. dejara de venderle petróleo al Japón, algo que a corto plazo paralizaría al país por completo.

Por esta razón, el almirante Yamamoto propuso un plan de ataque a los Estados Unidos, donde destruirían a la flota americana del Pacífico y les forzarían a firmar una paz favorable para el gobierno imperial; sin embargo, el ataque a Pearl Harbor fue un fracaso, ya que no se encontraba ningún portaaviones en la base, quienes eran el blanco principal.

La receta de la tolerancia

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A estas alturas ya todos habrán visto las noticias o leído los periódicos; por tanto, decir que ayer fue un día extraño, turbulento y aciago no es más que regodearse en la obviedad.

Definitivamente, la sociedad debe organizarse y para empezar a contrarrestar los vicios que se han implantado después de siglos de malas políticas. No obstante, creo que todavía nos queda mucho camino por recorrer para encontrar las formas correctas de organización.

Sin embargo, no quiero referirme a lo que mucho se ha tratado en estos medios, sino a una noticia que leí ayer y que a la luz de los eventos del día, y que aún no sé si considerar reconfortante o igualmente trágica.

Probablemente recordarán que el 12 de junio del año pasado se registró el peor tiroteo en la historia de los Estados Unidos. El terrible acontecimiento tuvo lugar en el Club Pulse, un bar gay en la ciudad de Nueva Orleans. El atentado cobró la vida de 49 personas y dejó numerosos heridos. Pero, sobre todo, dejó una grave marca en la historia de un país que ha vivido las más contrastantes manifestaciones en cuestión de tolerancia.

Pues bien, la noticia a la que me refiero es la de un homenaje que el equipo de futbol soccer, Orlando City SC, rendirá a las víctimas del atentado. Después de concretar una venta de asientos para estadios (stadium seats for sale), el Orlando City cambiará 49 asientos de su gradería para formar la bandera del arcoíris.

La sección quedará formada por cinco filas, de ocho asientos cada una, en los colores rojo, naranja, amarillo, verde y azul, además de una fila de 9 asientos, color púrpura. Cada pieza de mobiliario llevará una placa con el hashtag #OrlandoUnited.

El Orlando City tomó la decisión de transformar la sección 12 de su estadio (12, por la fecha del ataque), porque además de ser un importante elemento representativo de la ciudad, se encuentra a pocos kilómetros del bar.

La noticia me pareció conmovedora y un tanto impactante, sobre todo porque trajo a la memoria el desafortunado evento. Pero tampoco dejó de arrancarme una sonrisa, pues, a fin de cuentas, constituye un intento por manifestarse a favor de la tolerancia.

La cuestión también me impulsó a reflexionar y preguntarme qué hace falta para desarrollar esa virtud, tan necesaria en una sociedad democrática. Se piensa que las claves están en la educación y el desarrollo de la cultura, el conocimiento y la investigación científica, pues conforme descubrimos el mundo y adquirimos nuevas ideas, nos despojamos de prejuicios.

Sin embargo, no podemos decir que la sociedad estadounidense muestre carencias significativas en tales cualidades. Si bien hay sectores muy conservadores, cuyas ideologías y creencias no dejan mucho lugar a la diversidad o a la apertura, estos, en la mayoría de los casos, rechazan por completo cualquier forma de violencia y condenan acciones como la de Nueva Orleans.

También se puede pensar que la religión obnubila el entendimiento e implanta ideas, de tal forma que sus files no admiten creencias contrarias a las que profesan. Sin embargo, hay ministros de diversas religiones que promueven la tolerancia y el respeto hacia la comunidad LGTB, con base en la idea de que religiones como el cristianismo tienen a la compasión y el perdón entre sus principales virtudes.

¿Cuál es, entonces, la receta para la tolerancia o lo que provoca que ésta falte? No es fácil precisarlo, pero la educación, la comunicación y el diálogo no pueden quedarse al margen.

El activista reflexivo

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Al hablar de activismo, como el nombre lo indica, pensamos en una actitud o forma de vida que implica trascender los planos teórico e ideológico, y pasar al práctico; lo anterior, en lo que a cuestiones políticas y sociales se refiere.

Un proceder activista estaría incluso más allá de las marchas y otro tipo de manifestaciones públicas, como puede ser la toma o intervención de un espacio público para protestar por alguna circunstancia.

Ser activista implica emprender acciones más concretas para resolver el problema que da pie a la inconformidad. Por ejemplo, si el motivo de informidad o rechazo es que los niños de comunidades pobres o marginadas no tengan acceso a la educación, una forma de activismo puede ser el acudir a esas comunidades y organizar grupos de alfabetización con maestros voluntarios.

El activismo puede llevar a situaciones que algunos consideran extremas, como el saquear tiendas y almacenes para protestar contra el encarecimiento de los productos básicos. En estos casos, la acción puede inclinarse fácilmente hacia la violencia y es por eso que incluso quienes se reconocen como activistas cuestionan o rechazan este tipo de medidas.

No obstante, lo que la mayoría de las formas de activismo parecen tener en común es el que buscan generar cambios mediante la acción. Ahora bien, ¿podríamos pensar en un activismo que, ante todo, implicara la reflexión?

En el contexto de muchas escuelas filosóficas, la acción y la reflexión han llegado a considerarse como opuestos, que pueden sucederse uno a otro, pero no coexistir. Y es que la reflexión precisa que la acción se ponga en pausa, para que el pensamiento pueda volverse sobre sí mismo. Por otra parte, no es que la acción se lleve a cabo en total ausencia de pensamientos, pero sí supone que la mayor parte del trabajo intelectual se concentra en ordenar el proceso mediante el que se lleva a cabo la acción.

En otras palabras, podemos reflexionar antes de actuar, para prever y sopesar las posibles implicaciones y consecuencias de nuestros actos. Posteriormente, actuamos con base en lo que pensamos. Pero la  idea de activismo reflexivo que comenzamos a considerar implicaría que el pensamiento, en sí mismo, podría ser una actividad. Y ya en el terreno de lo político y social, supondría que pensar es ya una forma de reaccionar y actuar frente a las circunstancias.

La verdad es que la idea no es nueva. Como señalara el filósofo alemán Immanuel Kant, uno de los lemas de la Ilustración fue “atrévete a pensar por cuenta propia”. La sugerencia de que pensar podría ser un atrevimiento, nos indica que dicho ejercicio no es puramente introspectivo y pasivo, sino que implica una respuesta y una reacción a un modelo de comportamiento impuesto. En una sociedad dirigida por los prejuicios o los dogmas, pensar por cuenta propia sería ya una forma de activismo.

En nuestra época, tenemos el caso de los activistas por la paz, como William Soto Santiago. Organismos como la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, consideran que la base de todo movimiento y transformación social es el pensamiento crítico y para desarrollarlo, la educación es imprescindible.

Los que sí debes cumplir

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Al fin se acabó 2016, un año que fue considerado de los más difíciles y complicados que ha tenido este siglo XXI, debido a todas las pérdidas, conflictos y crisis que ocurrieron durante los pasados doce meses.

Y 2017 no pinta nada fácil. De hecho, las primeras horas del año nuevo ya nos trajeron un atentado terrorista en Turquía, protestas en México por el aumento de la gasolina y el desconcierto general frente a eventos como el inicio de la era Trump, que ahora sí está cerca.

Sin embargo, ni el pasado desolador ni el futuro incierto lograron quitarnos el gusto por celebrar. En todo el mundo, millones de personas se reunieron en los lugares más emblemáticos de sus ciudades, en bares y centros nocturnos, o en casa, con familia y amigos, para dar la bienvenida a un nuevo ciclo.

Entre las muchas tradiciones que acompañan las celebraciones de año nuevo está la de los famosos propósitos. Se trata de objetivos por lograr o hábitos por adquirir o cambiar; generalmente son doce, uno por mes, y ya sea que se pongan por escrito en una lista o que se piensen al escuchar las doce campanadas o comer las doce uvas, se les considera elementos importantes y hasta imprescindibles para empezar el año.

Sin embargo, aunque comenzamos muy entusiastas en enero, es común que perdamos esa euforia conforme pasa el tiempo y que a mediados de año –a veces, a mediados de enero– la mayoría de nuestros propósitos se vaya al olvido.

No debemos culparnos en exceso, pues a veces sucede que nos fijamos expectativas desproporcionadas y prácticamente imposibles de cumplir en el corto plazo de un año. Pero hay propósitos en los que vale la pena trabajar día con día, pues de ellos depende incluso el que tengamos la posibilidad de alcanzar otras metas.

Si en tu lista de propósitos aparecen algunos de los siguientes (y probablemente así sea, porque son los más típicos), te alentamos a esforzarte por cumplirlos. Y si no están o no crees en eso de hacer propósitos, te invitamos a considerarlos, porque son realmente importantes.

Dieta y ejercicio

Como acabo de mencionar, son los típicos y también son los que con mayor rapidez abandonamos. Y es que comer sólo alimentos saludables y seguir una rutina diaria de ejercicio parecen tareas monótonas, aburridas o hasta complicadas y desagradables.

Pero si realmente les damos una oportunidad, descubriremos que además de benéficos, esos hábitos pueden ser sencillos y hasta disfrutables. Llevar una dieta no significa matarse de hambre, sino comer lo que nos nutre, en las cantidades adecuadas. El ejercicio, por su parte, puede ser una oportunidad para divertirse, relajarse o hacer amigos; sólo hay que encontrar la práctica adecuada.

Lo que sí puede ser complejo y desagradable de enfrentar son las complicaciones derivadas de la mala alimentación y el sedentarismo, tales como la diabetes o la retinopatía diabética.

Ahorrar

Parece que todos somos conscientes de las crisis económicas presentes y venideras. Sin embargo, basta echar un vistazo a las tiendas para pensar que, o la crisis no existe o que a la gente no le importa el porvenir. Este es el mejor momento para mantenerte firme en el propósito de ahorrar y de comenzar a planificar tus gastos.

Aprender

Desde un nuevo idioma hasta una técnica de manualidades, cualquier conocimiento nuevo que adquieras es una oportunidad de crecer y, de paso, de añadir elementos a tu curriculum.