Age of Empires, jugué y aprendí al mismo tiempo

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El fin de semana pasado fui a comprar una Lenovo IdeaCentre y me encontré que en la tienda aún vendían varios juegos de Age of Empires… ¡originales! Esto me provocó gratos recuerdos, ya que hace mucho, pero mucho tiempo me entretenía por horas jugando, pero algo que no entendía en ese entonces es el potencial que tenía ese título para brindar un poco de educación a los niños, adolescentes o jóvenes que lo disfrutaban.

Para empezar, Age of Empires es un juego para computadora en el que tienes que crear tu rpopia civilización, con mujeres trabajadoras y hombres que fueran a cazar y pelear para defender su territorio o conquistar otros. Recuerdo que en algunos podías elegir que civilización querías ser, si romana, vikinga, bárbaros, etc. Por lo que te instalabas en alguna parte del mapa y comenzabas desde la prehistoria a edificar tu civilización. Conforme conseguías edificar ciertos inmuebles o conseguir material suficiente, podías avanzar de época. Un ejemplo es ir avanzando desde tiempos remotos, pasar por la época industrial hasta la modernidad.

Además de entretenerme por horas ya sea jugando contra la máquina o en línea contra otros usuarios, incluso aquellos que hacían trampa para hacer crecer su civilización a pasos agigantados o crear personajes futuristas que podían destruirte en un abrir y cerrar de ojos, me di cuenta que en verdad me servían algunas cosas que se me quedaban en la mente. Por ejemplo, recuerdo que un examen de historia en la secundaria me preguntaron sobre la edad colonial, que mencionara algunos aspectos de aquella época, por lo que comencé a describir la arquitectura y las armas que existían en aquellos tiempos, que eran los que recordaba del juego y sorprendentemente la tuve bien.

También te enseñaba sobre algunos personajes históricos importantes, ya que, no recuerdo en cuál de todos los juegos, podías iniciar siendo El Cid Campeador o Atila el Huno, por lo que te mostraba su historia e iniciabas a edificar la civilización en la que ellos vivieron, además de comenzar ataques para hacerte de otros lugares y ampliar tu imperio.

Podía ser un poco violento pero debido a sus gráficas no era prohibido por los padres, pero era impresionante cómo se veían las catapultas atacando murallas rivales, los arqueros atacando desde la parte de atrás de tu ejército con flechas normales o en llamas, espadachines, incluso podías crear samuráis si seleccionabas alguna de las poblaciones asiáticas.

Esto es una prueba más de que los videojuegos no crean violencia en los niños, adolescentes o jóvenes, todo lo contrario, pueden servir como una fuente de educación aunque al principio los niños no lo vean así, su mente inconscientemente retendrá cierta información que podrán aplicar en sus estudios, como lo hice yo en la secundaria y, si mal no recuerdo, en los últimos años de la primaria. Así que si los pequeños llenaban los cafés internet para jugar Age of Empires, imagínense cuantas personas recibieron información y, quizá en un mundo mágico y maravilloso, les sirvió en sus estudios académicos.