viernes, 17 de mayo de 2019

Los beneficios del amaranto


El amaranto es conocido en varios países desde hace mucho tiempo. Las investigaciones realizadas con amaranto comenzaron alrededor de 1996 y a partir de ahí comenzó su cultivo en buena parte del mundo.

El grano posee alrededor del 15% de proteínas de alto contenido biológico (aquellas con todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo no produce). Según los estudios, se compara con la proteína láctea. Es una fuente de calcio biodisponible (mejor absorción en el organismo), lo que no ocurre con otros tipos de vegetales. Además de ser fuente de fibras, zinc, fósforo y otros nutrientes.

No contiene gluten y es una excelente opción para los celíacos (personas intolerantes al gluten). Apenas tiene gusto, lo que es muy bueno, porque la harina puede ser utilizada en varias mezclas sin poner en peligro el sabor de los preparados.

Aún es poco conocido en muchos países. Por eso puede ser difícil adquirirlo. Actualmente se comercializa en copos naturales, similar a los copos de avena, y puede consumirse con frutas y yogur, como ingrediente para la preparación de panes, pasteles, dulces, sopas, vitaminas y también puede consumirse como palomitas. Cada día se busca su empleo como materia prima en alimentos consumidos habitualmente por la población.

Muchas investigaciones, muestran el potencial de amaranto para reducir los niveles de colesterol en sangre. Varios componentes presentes pueden actuar en este efecto, como el aceite, la fibra, la proteína y las sustancias antioxidantes. Uno de ellos fue realizado por investigadores de la Facultad de Salud Pública de la USP, que utilizaron las semillas y redujeron el colesterol de los animales de laboratorio. Las investigaciones también han demostrado resultados satisfactorios en humanos, lo que demuestra que este alimento es otro gran candidato para formar parte de una alimentación sana.