El minero

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La semana pasada conocí a una persona dedicada al arrendamiento de maquinaria, especializada en la fabricación de material acero y a procesos industriales de minería en regiones montañosas y desérticas, dos lugares poco amigables para el ejercicio apropiado de la minería, aunque pueda parecer lo contrario.

Esta persona ha viajado por todo el mundo laborando como consultor en firmas dedicadas a la minería encargándose por lo general por lo general en la supervisión del funcionamiento de las maquinarias encargadas de hacer el proceso minero posible y de hacer de los minerales algo valioso.

A su vez, se dedicó por dos años a trabajar con el capital humano de las minas, ya que muchos de ellos tienden a desarrollar muchos problemas debido al difícil trabajo que se requiere para poder cavar una mina, algo inimaginable para muchos de nosotros y que pocos son aptos para hacer.

Esto es debido a que es complicado encontrar muchos individuos con fuerza física, mental y de voluntad de hierro, ya que estos individuos olvidados por la humanidad hacen trabajos que no son naturales para los seres humanos, ya que estos la naturaleza se los ha encomendado a los topos, marmotas, gusanos y lombrices, quienes hacen simplemente lo que les es natural.

Uno de los principales peligros a los cuales se enfrentan los mineros es a la exposición de gases venenosos, tóxicos e irritantes que se encuentran debajo de la tierra, gases que pueden causar daños tan fuertes como lesiones permanentes en órganos vitales, sobre todo en pulmón e hígado.

Otro gran peligro al que se enfrenta todo minero es al derrumbe, algo que es probablemente la peor pesadilla de todo ser humano, ya que si es que esto sucede, los mineros morirán de asfixia, algo que puede muchas veces no ser una muerte inmediata, sino una lenta y desesperante.

Otra condición que pueden desarrollar, ya sea al principio o en etapas más avanzadas del trabajo en la mina es claustrofobia extrema de un segundo a otro, algo que se conoce como claustrofobia fulminante, una condición que una vez que sucede, podría durar toda la vida, viniendo y yéndose como el viento, el cual no sopla en la mina.

La labor minera, aunque sea sumamente pesada, ha llamado a una enorme cantidad de personas particularmente en el siglo XIX, cuando surgió la fiebre de oro en Norteamérica, especialmente en lugares como California y Alaska, donde millones de inmigrantes particularmente irlandeses fueron a buscar la fortuna, unos la encontraron y ortos murieron, no obstante era bien sabido que aquellos quienes consiguieran fortuna seria una que duraría en su familia por muchas generaciones.

De hecho, se debe a esta fiebre de oro tan intensa que al equipo profesional de futbol americano de San Francisco se le llamó los 49es, ya que esta gran migración fue en el año de 1849 y quedó por siempre marcada en aquella región norteamericana.

Los que nos salvan a diario

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Si de héroes reales hablamos, no podemos dejar de mencionar a los paladines de la salud; esos médicos, enfermeras, paramédicos y rescatistas que siempre acuden al llamado de la vida y para quienes los fines de semana, las horas de asueto y los días festivos no son más que otra jornada de trabajo.

No me refiero, por supuesto, a esos profesionales que lo son sólo de nombre y que se conducen sin mostrar el menor respeto a sus pacientes ni a la disciplina que ejercen; sino a los verdaderos especialistas en salud, que además de entregarse a su profesión, dedican el poco tiempo libre que les queda a perfeccionar sus conocimientos, con cursos de actualización o diplomados médicos en línea.

Es cierto que todas las profesiones son valiosas dentro de una sociedad y que todas las personas con verdadera dedicación y amor por lo que hacen están siempre en busca de recursos para desempeñar su labor de la mejor manera posible. También es verdad que una falla en cualquier actividad puede traducirse en pérdidas irreparables.

No obstante, la profesión médica y otras relacionadas con el cuidado de la salud siempre han estado rodeadas por un halo especial, y creo que esto se debe a que tratan directamente con la vida.

El cine y la televisión han retratado en incontables ocasiones la vida y el trabajo de los profesionales médicos y en la mayoría de los casos, las tramas protagonizadas por tales personajes son un éxito entre el público. Desde los que nos conmueven profundamente, como Patch Adams (inspirado en una historia real), hasta los que sacuden nuestra idea del profesional de la salud movido por ideales filantrópicos, como Dr. House, los médicos como personajes suelen ser garantía de taquilla y rating.

Sin embargo, existen miles de médicos que, sin ser famosos, a diario sortean obstáculos y dificultades para atender de la mejor manera posible a sus pacientes. El mejor ejemplo de estos médicos héroes son todos los que forman parte de la organización Médicos sin Fronteras (MSF).

Todos hemos escuchado o leído acerca de esta organización médico-humanitaria en noticieros y periódicos. Sabemos que se hacen presentes en lugares asolados por guerras, epidemias, desastres naturales y, en general, situaciones extremas. Pero, ¿cómo surgió este grupo y quién los apoya en su loable actividad?

La organización Médicos sin Fronteras, o Médicins Sans Frontières, fue fundado en Francia, en 1971, por un conjunto de médicos y periodistas que habían trabajado para la Cruz Roja Internacional. Estos profesionales vivieron, entre otros conflictos, la guerra civil de Nigeria y fueron testigos de maltratos, genocidios y profundas carencias. Por tal motivo, decidieron crear una organización que llevase auxilio médico a los más necesitados, sin hacer distinciones de nacionalidad, raza, credo, ideología política, edad o género.

Uno de los propósitos que Médicos sin Fronteras se hizo desde el inicio fue el de trabajar con total independencia de los intereses políticos, religiosos o económicos de las naciones en las que brindaba su apoyo. Para ello, necesitaban independencia financiera, misma que han obtenido gracias a los donativos de particulares y de otras organizaciones no gubernamentales.

En 1999, la organización fue galardonada con el Premio Nobel de la paz, por su labor humanitaria.

ADN radioactivo, mutante, como quieras llamarle, son heroes

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Este es un sitio en el cual debemos darle su lugar a cada una de esas personas que se esfuerzan por salir adelante cada día y no solo eso, tratan de impulsar los que los rodean a seguir luchando cada día, esto es en caso personal, pero hay otras personas que arriesgan hasta su vida por alguna otra que nunca habían visto, ellos son los héroes que sobreviven cada día sin una placa u otro reconocimiento, simplemente si tienen la necesidad de ayudar, solo apoyan sin ningún fin acabo.

Aquí hablaremos de todas estas personas que para nosotros son héroes y que deben cubrir las primeras planas de los periódicos o la noticia mas importante en el noticiero de televisión, en este lugar hablaremos de todos estos acontecimientos que en realidad hace que pensemos que el mundo no esta en el hoyo, sino que existen muchas personas que tratan de levantarnos y seguir cada día.

Cabe recalcar que no solo hablaremos de estas situaciones también hablaremos de muchas situaciones y de nuestras experiencias en la vida, sobre todo la inconformidad que vivimos, al igual de como la mejoramos.

También necesitaremos de tu apoyo y sabemos que tienes una herramienta muy poderosa que es el celular, así que si ves un acontecimiento de algún héroe no dudes en grabarlo y enviarnos un mensaje en la casilla de contacto y con gusto subiremos el video a la red para hacerlo eficaz y viral, que estos son los videos que todo el mundo debería estar viendo.