La arquitectura del mundo

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Para llevar a cabo proezas inigualables que dejen tu huella en el mundo.

Quizá necesites de algunos datos sorprendentes para comprender por qué la arquitectura es una actividad tan maravillosa. Por ejemplo, el arquitecto canadiense-israelí Moshe Safdie es el responsable de la arquitectura del Hotel Marina Bay Sands, ubicado en Singapur. Dicho hotel cuenta con la piscina al aire libre más grande del mundo, misma que se asienta en el remate de los edificios con 150 metros de longitud y una altura de casi 200 metros por encima de la ciudad con una de las estructuras de acero más sorprendentes. La vista desde ella es inigualable, una de las mejores del mundo.

Milagros edificables como el anterior son algunas de las razones por las que estudiar arquitectura se vuelve un desafío fascinante.

Un arquitecto es un artista

Si tú ya estudias esta carrera, sabrás que esta afirmación es verídica. Los procesos necesarios para crear el diseño de una estructura son similares a los bocetos que hacen los pintores. La planeación de cómo y dónde estará asentada tu pieza es igual a la que hace un dramaturgo sobre cómo y dónde montar una obra de teatro. El arquitecto no sólo se acomoda a las necesidades del terreno o de los usuarios, también acopla su imaginación, sus inquietudes y anhelos a un mismo plano. Por ello, como todo artista, el arquitecto aloja una parte de sí mismo en cada detalle de su obra.

El trabajo de un arquitecto está destinado a ser inmortalizado

Así como la pirámide de la gran Tenochtitlán ha sobrevivido al paso del tiempo, lo mismo que las de Egipto o los templos budistas de Asia, tu trabajo tiene la seguridad de permanecer de pie durante décadas o siglos. Miles de personas podrán admirar, disfrutar y apreciar la obra que realices como parte fundamental de una época, un estilo y una tendencia que –además de estética– posee un objetivo practico y funcional. La creatividad y el conocimiento que demanda la arquitectura sobrevive ante casi cualquier cosa.

Puedes contribuir a mejorar la vida de cientos de personas

En un mundo como el nuestro, en el que existen tantas necesidades sin cubrir y tanta desigualdad, es complicado subsanar el espacio y territorio. Sin embargo, el arquitecto juega un rol fundamental en esta problemática, pues en sus manos están muchas de las soluciones para contribuir, a través de sus proyectos, a mejorar la vida de comunidades enteras. Las vidas de miles de habitantes se pueden beneficiar a través de remodelaciones urbanas que sólo un profesional en esta rama es capaz de hacer. La arquitectura puede ser la respuesta a la falta de planeación por parte del Estado para crear ciudades que sus integrantes puedan disfrutar.

 

Jamás dejarás de desafiar tu propia creatividad

¿Te imaginas que un grupo de personas, al ver lo que has hecho, se pregunten cómo fue posible alzar una maravilla como la que ideaste? Un edificio, una casa, un templo o lo que sea que se encuentre dentro de tu cabeza se puede convertir en la vía de una emoción o una impresión indescriptible que los demás llevarán consigo toda la vida. Por supuesto que la admiración hacia tu obra es una de las recompensas más gratas de estudiar arquitectura.

La imaginación para usar los recursos naturales es ilimitada. Por ejemplo, el arquitecto colombiano Simón Vélez es precursor en el uso del bambú como principal estructura de sus diseños. «Un día un cliente me pidió que diseñara varias pesebreras en Bambú, por lo que me vi forzado a encontrar una técnica constructiva y conseguí una manera tan sencilla que me pareció increíble que nadie la hubiera utilizado antes: inyectar mortero de cemento líquido en los lugares donde se dan las uniones. Al ser el Bambú una madera hueca, resolver las uniones es un gran problema, pero si esas uniones se llenan de mortero, éste, al endurecerse, agarra los tornillos y demás herrajos y los convierte en las mejores conexiones que yo conozca», dijo en entrevista para el portal Siente América.

Sin saberlo, muchos arquitectos siembran las semillas de una tendencia que funge como parteaguas en la historia de la arquitectura; esa capacidad de cambiar el rumbo de la estética y funcionalidad no desaparecerá jamás.