La buena vida

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Hace poco me encontraba en un evento donde conocía a muy pocas personas, quienes además siempre me han parecido sumamente aburridas y sobre todo mal intencionadas, algo que para mí es de lo peor que puede tener una persona; no obstante, tenía que estar ahí debido a razones externas a mi voluntad.

Decidí entonces sentarme en las sillas y mesas plegables que abundaban en el lugar y dedicarme a tomar unas cuantas copas que seguramente me harían sentir mejor y entonces entraría a los patios de mi mente, donde siempre me gusta entrar y done no necesito a nadie.

Al estar sentado y resignado, se sentó un hombre mayor al lado de mí, quien tras pasar unos minutos observando su entorno, comenzó a hacerme conversación y hacerme algunas preguntas, a las que conteste con buenos ánimos, ya que a mí siempre me ha gustado platicar y conversar con gente mayor.

Esto se debe a que las personas mayores siempre tienen algo interesante que contar y todos quienes han llegado bien a las altas edades de la vida, en buen estado, es porque algo saben hacer bien y algo pueden enseñar.

Al estar conversando, le pregunté varias cosas, entre ellas qué es lo que el piensa que una persona debe hacer o evitar, a modo de tener una buena vida y de poder después morir de una manera pacífica, una pregunta que por alguna razón le causó mucho gusto y me contestó muy entusiasmadamente, aunque no fue una respuesta muy corta, algo que era exactamente lo que esperaba y lo que quería.

Antes que nada, me dio una pequeña introducción de sí mismo y me dijo que él había trabajado, aunque extraño parezca en una persona mayor, en el desarrollo de tecnología digital, telecomunicaciones y en soluciones en redes sociales, algo que hizo con mucho éxito.

Debido a que rendía servicios a grandes empresas como Facebook y, en su momento, a aplicaciones como Hi5, el señor con el que platicaba tuvo mucho acceso a los comentarios y conversaciones privadas de muchos usuarios, especialmente cuando hacía reparaciones a empresas enteras y consecuentemente a muchos monitores.

Fue por esta razón que, tras algunas experiencias desagradables, decidió retirarse y jamás apoyar de nuevo a los sistemas de redes sociales, ya que su opinión de ellas cambio drásticamente al obtener información confidencial de los altos mandos.

Lo primero que me dijo fue que si es que en realidad quiero vivir una vida plena, debo antes que nada concentrarme en las cosas que valen la pena en la vida, como lo es el cultivar relaciones con personas valiosas, una inversión que al final del día será por mucho la más efectiva.

No obstante, también me dijo que las redes sociales absorben toda la concentración de un individuo, cuyo resultado es hacer de un aparato nuestro mejor amigo, además de perdernos de los mejores momentos de la vida.