La razón de la ofensiva

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La semana pasada, al estar sentado en una sala de espera de Interjet, vi a unos pasajeros japoneses-mexicanos, es decir, hijos de japoneses y nacidos en México, quienes se ha comprobado por varios estudios sociológicos afirman que son los más patriotas y los más comprometidos con México.

Al ver a esta familia me puse a pensar lo que sería de este país si tuviéramos más migración como ellos, y mi conclusión fue tan rápida como simple, México sería un país mucho mejor de tener más personas con los valores japoneses y probablemente este país podría convertirse en una mega potencia si estos individuos estuvieran al frente.

Muchas personas alrededor del mundo critican al Japón por sus impulsivas políticas expansionistas durante los años de la Segunda Guerra Mundial y afirman que fue su culpa que quedaran pulverizados tras las dos bombas atómicas lanzadas por los norteamericanos.

En cierta medida es cierto que los japoneses causaron ese tremendo evento que puso fin a la Segunda Guerra Mundial; sin embargo, las razones por las cuales se lanzaron a esa bélica y sangrienta aventura no fueron motivos imperialistas ni expansionistas, aunque el Japón era comandado y regido por un emperador.

La realidad de las cosas es que los ataques del Japón a Pearl Harbor y a las islas del sureste asiático fueron resultado de una estrategia de supervivencia, una estrategia que además muchos sabían que podría fallar, especialmente el almirante Yamamoto,  quien la planeo toda la ofensiva.

Todo empezó debido a finales de la Primera Guerra Mundial, cuando Japón no fue tratado con respeto por parte de los aliados vencedores y se creó un sentimiento antioccidental en todos los sectores de la sociedad del país oriental, quien esperaba de alguna manera poder recuperar su honor cuando las circunstancias fueran favorables.

Sin embargo, los recursos naturales japoneses no eran suficientes para sobrevivir a largo plazo, por lo que el gobierno japonés decidió atacar a la China comunista para arrebatarles la provincia de Manchuria, una provincia rica en metería natural.

Aunque la guerra estaba resultando muy costosa y sangrienta, Japón estaba obteniendo aquello que aseguraba su supervivencia, si es que se combinaba con el petróleo que compraban de los Estados Unidos, ahora mucho más fácil de adquirir; sin embargo, la invasión a Manchuria fue condenada por los principales países occidentales e impusieron sanciones fuertes en Japón, sanciones que volvieron a desbalancear el barco.

Por esta razón, Japón decidió firmar una alianza con Alemania para deshacerse del yugo occidental, lo que causó que E.U.A. dejara de venderle petróleo al Japón, algo que a corto plazo paralizaría al país por completo.

Por esta razón, el almirante Yamamoto propuso un plan de ataque a los Estados Unidos, donde destruirían a la flota americana del Pacífico y les forzarían a firmar una paz favorable para el gobierno imperial; sin embargo, el ataque a Pearl Harbor fue un fracaso, ya que no se encontraba ningún portaaviones en la base, quienes eran el blanco principal.