Los que nos salvan a diario

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Si de héroes reales hablamos, no podemos dejar de mencionar a los paladines de la salud; esos médicos, enfermeras, paramédicos y rescatistas que siempre acuden al llamado de la vida y para quienes los fines de semana, las horas de asueto y los días festivos no son más que otra jornada de trabajo.

No me refiero, por supuesto, a esos profesionales que lo son sólo de nombre y que se conducen sin mostrar el menor respeto a sus pacientes ni a la disciplina que ejercen; sino a los verdaderos especialistas en salud, que además de entregarse a su profesión, dedican el poco tiempo libre que les queda a perfeccionar sus conocimientos, con cursos de actualización o diplomados médicos en línea.

Es cierto que todas las profesiones son valiosas dentro de una sociedad y que todas las personas con verdadera dedicación y amor por lo que hacen están siempre en busca de recursos para desempeñar su labor de la mejor manera posible. También es verdad que una falla en cualquier actividad puede traducirse en pérdidas irreparables.

No obstante, la profesión médica y otras relacionadas con el cuidado de la salud siempre han estado rodeadas por un halo especial, y creo que esto se debe a que tratan directamente con la vida.

El cine y la televisión han retratado en incontables ocasiones la vida y el trabajo de los profesionales médicos y en la mayoría de los casos, las tramas protagonizadas por tales personajes son un éxito entre el público. Desde los que nos conmueven profundamente, como Patch Adams (inspirado en una historia real), hasta los que sacuden nuestra idea del profesional de la salud movido por ideales filantrópicos, como Dr. House, los médicos como personajes suelen ser garantía de taquilla y rating.

Sin embargo, existen miles de médicos que, sin ser famosos, a diario sortean obstáculos y dificultades para atender de la mejor manera posible a sus pacientes. El mejor ejemplo de estos médicos héroes son todos los que forman parte de la organización Médicos sin Fronteras (MSF).

Todos hemos escuchado o leído acerca de esta organización médico-humanitaria en noticieros y periódicos. Sabemos que se hacen presentes en lugares asolados por guerras, epidemias, desastres naturales y, en general, situaciones extremas. Pero, ¿cómo surgió este grupo y quién los apoya en su loable actividad?

La organización Médicos sin Fronteras, o Médicins Sans Frontières, fue fundado en Francia, en 1971, por un conjunto de médicos y periodistas que habían trabajado para la Cruz Roja Internacional. Estos profesionales vivieron, entre otros conflictos, la guerra civil de Nigeria y fueron testigos de maltratos, genocidios y profundas carencias. Por tal motivo, decidieron crear una organización que llevase auxilio médico a los más necesitados, sin hacer distinciones de nacionalidad, raza, credo, ideología política, edad o género.

Uno de los propósitos que Médicos sin Fronteras se hizo desde el inicio fue el de trabajar con total independencia de los intereses políticos, religiosos o económicos de las naciones en las que brindaba su apoyo. Para ello, necesitaban independencia financiera, misma que han obtenido gracias a los donativos de particulares y de otras organizaciones no gubernamentales.

En 1999, la organización fue galardonada con el Premio Nobel de la paz, por su labor humanitaria.