Los que sí debes cumplir

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Al fin se acabó 2016, un año que fue considerado de los más difíciles y complicados que ha tenido este siglo XXI, debido a todas las pérdidas, conflictos y crisis que ocurrieron durante los pasados doce meses.

Y 2017 no pinta nada fácil. De hecho, las primeras horas del año nuevo ya nos trajeron un atentado terrorista en Turquía, protestas en México por el aumento de la gasolina y el desconcierto general frente a eventos como el inicio de la era Trump, que ahora sí está cerca.

Sin embargo, ni el pasado desolador ni el futuro incierto lograron quitarnos el gusto por celebrar. En todo el mundo, millones de personas se reunieron en los lugares más emblemáticos de sus ciudades, en bares y centros nocturnos, o en casa, con familia y amigos, para dar la bienvenida a un nuevo ciclo.

Entre las muchas tradiciones que acompañan las celebraciones de año nuevo está la de los famosos propósitos. Se trata de objetivos por lograr o hábitos por adquirir o cambiar; generalmente son doce, uno por mes, y ya sea que se pongan por escrito en una lista o que se piensen al escuchar las doce campanadas o comer las doce uvas, se les considera elementos importantes y hasta imprescindibles para empezar el año.

Sin embargo, aunque comenzamos muy entusiastas en enero, es común que perdamos esa euforia conforme pasa el tiempo y que a mediados de año –a veces, a mediados de enero– la mayoría de nuestros propósitos se vaya al olvido.

No debemos culparnos en exceso, pues a veces sucede que nos fijamos expectativas desproporcionadas y prácticamente imposibles de cumplir en el corto plazo de un año. Pero hay propósitos en los que vale la pena trabajar día con día, pues de ellos depende incluso el que tengamos la posibilidad de alcanzar otras metas.

Si en tu lista de propósitos aparecen algunos de los siguientes (y probablemente así sea, porque son los más típicos), te alentamos a esforzarte por cumplirlos. Y si no están o no crees en eso de hacer propósitos, te invitamos a considerarlos, porque son realmente importantes.

Dieta y ejercicio

Como acabo de mencionar, son los típicos y también son los que con mayor rapidez abandonamos. Y es que comer sólo alimentos saludables y seguir una rutina diaria de ejercicio parecen tareas monótonas, aburridas o hasta complicadas y desagradables.

Pero si realmente les damos una oportunidad, descubriremos que además de benéficos, esos hábitos pueden ser sencillos y hasta disfrutables. Llevar una dieta no significa matarse de hambre, sino comer lo que nos nutre, en las cantidades adecuadas. El ejercicio, por su parte, puede ser una oportunidad para divertirse, relajarse o hacer amigos; sólo hay que encontrar la práctica adecuada.

Lo que sí puede ser complejo y desagradable de enfrentar son las complicaciones derivadas de la mala alimentación y el sedentarismo, tales como la diabetes o la retinopatía diabética.

Ahorrar

Parece que todos somos conscientes de las crisis económicas presentes y venideras. Sin embargo, basta echar un vistazo a las tiendas para pensar que, o la crisis no existe o que a la gente no le importa el porvenir. Este es el mejor momento para mantenerte firme en el propósito de ahorrar y de comenzar a planificar tus gastos.

Aprender

Desde un nuevo idioma hasta una técnica de manualidades, cualquier conocimiento nuevo que adquieras es una oportunidad de crecer y, de paso, de añadir elementos a tu curriculum.